Nutricionistas del Cesfam Central aportaron alimentos a olla común en Los Balcones

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Hasta la sede de la junta de vecinos Los Balcones llegaron nutricionistas del Cesfam Central, con un aporte en alimentos, como expresión de apoyo a la Olla Común que organizan los vecinos en beneficio de familias vulnerables del sector poniente de Calama.

La iniciativa de los nutricionistas del Consultorio Central, se realizó en el marco de la celebración del Día Internacional de la Alimentación y fue bien acogida por Gioconda Viveros, presidenta de la junta de vecinos Los Balcones y coordinadora de la olla común.

“Ellos estaban en su día y su aporte nos sirvió muchísimo, porque nosotros no tenemos una minuta establecida. Primero tenemos que dar una miradita a la despensa. Por ejemplo, si hay mucho zapallo, hacemos charquicán, en fin, nos damos vuelta con lo que tenemos. Por eso, su ayuda nos vino muy bien, porque esta semana, estaba bien complicado el tema de los alimentos para la ollita”, comentó.

Trasfondo de una olla

La Olla Común de Los Balcones funciona desde el 15 de mayo de 2020, en el marco del Covid 19 y beneficia a familias del sector, así como de Independencia, Independencia Norte, René Schneider, Inti Rai y Sol y Cobre.

“Cuando partimos, lo único que sabíamos es que teníamos que ayudar, porque no podíamos ver que otros se estaban cayendo y tú, por qué no tenderles la mano. Ahora la tranquilidad es que, después que terminamos una jornada de olla, dejamos a muchas familias, a lo menos con el platito de comida caliente”, relató la mentora de la iniciativa.

Sin embargo, este compromiso de servicio a la comunidad, no ha sido sencillo de ejecutar. Una cosa es cocinar para una familia conformada por tres o cinco personas y otra muy distinta, hacerlo para un centenar de personas, incluido un vegano.

“Tenemos hartos colaboradores, sino la olla no se podría sostener. Desde gente anónima, que viene un día y me dice, señora le traigo verduritas y nunca supe su nombre, hasta ayuda de sindicatos a través de la coordinadora de ollas. Y tampoco faltan los amigos a quienes les escribo y les digo, necesito acelga o tal o cual cosa, porque no tenemos en este rato”, relata la dirigente.

Colegio de Periodistas

El Colegio de Periodistas de El Loa, también aporta su granito de arena: los bidones de gas que mensualmente ocupa la cocina y en gran medida. En un solo día se cuecen 20 kilos de papas.

Y desde la panadería Rosamar, en villa Ayquina, el teléfono suena con frecuencia. “Su dueño me llama y me dice, le preparé una lata especial para sus abuelitos”, cuenta Viveros.

Después de un año y medio, pasando en la cocina, tres días a la semana, multiplicando panes, peces y en ocasiones, cortando 45 manzanas verdes por la mitad para que el postre alcance para todos, ¿qué futuro espera a la olla común?

Gioconda Viveros, anticipa que este proyecto social probablemente, concluya en diciembre próximo, pero continuará con niños y adultos mayores hasta marzo de 2022. Y una excepción. “Él se llama Leopoldo, ya tiene 87 años, es casi un no vidente, pero ya es parte de mi familia y con él me quedó hasta que ya no esté”, asume.

“Yo fui del lado de los que necesitaban ayuda, la vida me golpeó duro, pero fuimos fuertes y no me dejó tirada. Entonces yo le estoy devolviendo a la vida todo lo que ha hecho por mí. Ayudo a la gente en situación calle, a los jóvenes y a las familias necesitadas, porque yo parí nueve hijos y no me gustaría que mis hijos fueran los que tienen ganas de comerse un pan. Por eso ayudo”, concluye.

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