Mujeres de Antofagasta se reinventan gracias al rubro de la construcción

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Un año acaba de cumplir la colombiana Yinna Vera (26) trabajando como jornalera de terminaciones en el proyecto habitacional Alto la Chimba de Antofagasta, a cargo de la Empresa Constructora Guzmán & Larraín. Sin mayor experiencia en este rubro -sólo había pasado cinco meses en otra de las obras de la constructora- Yinna asegura que ha sido una buena experiencia que le ha permitido mantener económicamente a sus dos hijos.

“Al principio me dio temor, porque hay muchos hombres: constructores, albañiles y pintores, por ejemplo, pero ellos son muy correctos y saben que nosotras somos sus compañeras, que debemos tratarnos con respeto, valorar y ayudar”, indica Yinna, quien es madre soltera.

Yinna es parte de las 85 mujeres que se encuentran trabajando en la construcción de Alto La Chimba, el cual es parte de un plan piloto junto con la Fundación Red Maestra para impulsar la incorporación femenina a la fuerza de trabajo en el rubro.

A nivel nacional, se estima que el 6,3% de las mujeres se desempeña en la construcción, uno de los sectores más masculinizados junto con la minería y el transporte. A esto se suma que existe mayor participación masculina en el mundo laboral, 73,8% versus el 52,7% de mujeres, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en 2019.

De esta forma, a través de este tipo de iniciativas se intenta promover la diversidad e inclusión a favor de las mujeres -que tienen muchas capacidades para trabajar en este ámbito- e impulsar el empleo, ya que la tasa de desocupación en la región de Antofagasta llegó al 10,8% hasta enero de este año, según cifras del la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del INE.

Sin ir muy lejos, no es la primera vez que la Constructora Guzmán & Larraín lleva a cabo una iniciativa de este tipo. Hace ocho años que tomaron la decisión de darle la oportunidad a las mujeres para que trabajen en distintos ámbitos del rubro. Es así como las han ido integrando en diferentes puestos, desde operativos hasta profesionales.

“Hoy estamos trabajando fuertemente con las mujeres, porque también han dado muy buenos resultados. La mano de obra femenina es muy precisa y comprometida”, indica Patricio Vargas, gerente de Proyectos Alto La Chimba en la Empresa Constructora Guzmán & Larraín.

De esta forma, mientras el 25% de los trabajadores en Alto La Chimba son mujeres, se espera que en el proyecto Condominio Los Flamencos, que iniciará entre abril y mayo de 2021, suceda algo similar. Incluso, Vargas señala que esta obra podría tener una cuadrilla de gásfiters compuesta por mujeres capacitadas en esta especialidad. “Estamos muy comprometidos y tenemos mucha fe. La posibilidad de inserción es real”, agrega.

Profesionalización

A diferencia de lo que solía pasar años atrás, cuando las mujeres aprendían el trabajo a medida que ejecutaban las distintas tareas en cada proyecto de construcción, ahora se acostumbra a acompañar este camino a través de capacitaciones.

Yinna, por ejemplo, quien fue congregada para el proyecto Los Flamencos, tomó el curso de gasfitería, que se extendió por poco más de un mes. “En este rubro todo sirve, aprendiendo un poco de todo”, asegura.

Pero lo cierto es que “cuando las mujeres llegan al rubro de la construcción, lo hacen sin tener experiencia en estas labores. Estamos capacitando y dando la oportunidad a las mismas mujeres, que tienen ganas y aptitudes para ser algo más. Antes se veía esto como un oficio, hoy se está profesionalizando”, dice Vargas.

Este es el caso de Yiseth Venegas (26), quien es parte de las mujeres que se encuentra trabajando en la obra Altos La Chimba como jornalera de aseo y que al igual que varias de sus compañeras se inició sin experiencia, pero de eso hace tres años, tan pronto llegó a la ciudad desde Colombia.

“No tenía idea de nada, pero a los meses ya tenía conocimiento. Al principio me apoyé con una compañera que tenía experiencia”, indica Yiseth.

Jefas de hogar

Para varias mujeres, este trabajo les puede permitir seguir escalando posiciones dentro de este rubro, pero también estudiar una carrera técnica o profesional. Gracias a esta oportunidad, Yiseth ha podido pagar sus estudios de Técnico en Administración de Empresas, que cursa desde marzo de 2021.

Sobre la integración femenina en la construcción, señala que “las mujeres hemos tomado el mando. Nosotras también podemos y estamos capacitadas para tomar la iniciativa”.

Efectivamente, Patricio Vargas lo ha notado. “Nos hemos dado cuenta de que los hombres llegan a la casa y se relajan, pero la mujer es distinta. Al menos más del 90% de las que trabajan acá son jefas de hogar. Deben llegar a sus casas a hacer almuerzos y ver los estudios de sus hijos”, dijo.

Iniciativas de las CChC

Conscientes de esta realidad, la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) está impulsando una serie de iniciativas para reconocer y promover que más mujeres sean parte de esta industria.

Entre estas se encuentra el Estudio Mujer en la Construcción, a cargo de la Cámara, OTIC CChC y el Centro de Ingeniería Organizacional (CIO) de la Universidad de Chile, que intenta analizar la participación laboral de las mujeres dentro de las empresas socias de la CChC.

Se constituyó, además, el Grupo de Trabajo (GT) Mujeres en las 18 sedes de la Cámara en Chile. También se está realizando un proyecto para impulsar y promover el rol de la mujer de rangos medios, técnicos y profesionales de las empresas socias del sector; y se está desarrollando una encuesta para levantar información sobre la mujer en el rubro de la construcción.

A esto se suma la Mesa Mujer y Construcción, que se constituyó a fines de noviembre de 2020, iniciativa conjunta con el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género.

A su vez, la CChC junto con Fundación ChileMujeres impulsan el Premio Mujer Construye, que se enfoca en promover la participación femenina en obras, así como una mayor visibilidad.

El premio, al que se puede postular hasta el 30 de marzo, reconoce historias de mujeres sobresalientes en la construcción y, por otra parte, busca visibilizar las buenas prácticas de inclusión laboral y desarrollo femenino.

Finalmente, este tipo de iniciativas les dan la posibilidad a las mujeres de capacitarse e insertarse en el mundo laboral: que no se les cierren las puertas al tocarlas, sino que al contrario, se abran y ellas puedan cumplir su sueño.

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