Mesa Social de Calama justifica su reactivación: «El imperativo moral y ético nos mueve a autoconvocarnos»

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La Mesa Social de Calama reinició sus actividades impulsada por el delicado momento que vive la zona producto de la pandemia.

En las últimas semanas se ha observado una expansión de los contagios, un aumento sin precedentes en la ocupación de camas hospitalarias y críticas, con un personal de salud en extremo agotado, y que han colocado en una situación de extrema gravedad a la red de salud a nivel nacional y regional.

Indican que esto se ha producido, a pesar del avance de la vacunación – que ha alcanzado un 54,5% de la población objetivo con ambas dosis, – por decisiones erróneas de la autoridad de salud en el manejo de la pandemia, «que sigue sin entender que se deben mantener las restricciones en tanto no se alcancen las metas de vacunación necesarias para obtener la inmunidad colectiva».

En la Región de Antofagasta los confirmados notificados alcanzaron los 53.397 casos, los fallecidos alcanzaron a 1.305, la tasa de incidencia acumulada 8.577,2 casos por 100 mil habitantes, la tasa de mortalidad acumulada 188,6 fallecidos por 100 mil habitantes, con una tasa de letalidad de 2,2% de los casos confirmados.

«En tanto, Calama suma casi la mitad de los casos acumulados (48%), aunque somos menos de un tercio de la población regional (27,5%) y tenemos sobre el 98% de camas críticas ocupadas en la última semana», añadieron a través de una declaración pública.

Por otro lado, tanto los casos confirmados como las hospitalizaciones y la ocupación de camas críticas a nivel nacional y regional han estado dados cada vez más por población adulta y adulta joven, laboralmente activa y de preferencia hombres. «También se ha observado una preocupante tendencia en las últimas semanas a la ocupación de camas críticas por menores de 40 años y mayores de 70 años, lo cual sugiere que estamos en el comienzo de una nueva ola de contagios a nivel nacional», apuntaron.

«Completa el panorama descrito, el aumento sostenido de camas de hospitalización y camas críticas a nivel nacional y regional, muy por sobre el número que teníamos al inicio de la pandemia echando mano a un personal de salud agotado, física y mentalmente, con altas tasas de licencias médicas. En la Región metropolitana, por ejemplo, el número total de camas criticas supera en 5 veces el número que teníamos al inicio de la pandemia, y similar tendencia se observa en la mayoría de las Regiones», criticaron.

Por otro lado, los niveles de trazabilidad continúan siendo bajos a nivel nacional. A nivel local, este aspecto es casi desconocido, a pesar de su importancia en el control de la transmisión, y de los duros y trágicos momentos que tocó vivir durante la primera ola de contagios el año pasado.

«En medio de la situación descrita el Gobierno Central, a través del Ministerio de Salud ha implementado un Pase de Movilidad para las personas vacunadas, que va a contracorriente de lo que hemos aprendido durante esta pandemia, volviendo a incurrir en un error de proporciones: generar una falsa sensación de seguridad promoviendo la movilidad en el momento epidemiológico más grave y delicado que hemos vivido a lo largo de la pandemia», añadieron.

«La pandemia por el virus SARS-CoV-2 también ha dejado de manifiesto las profundas desigualdades e inequidades sociales de la sociedad chilena. Las personas con trabajos peor remunerados o que viven en sectores y comunas más desfavorecidas tienen mayores probabilidades de infectarse, de enfermar más grave y de morir por COVID-19. Esto está determinado porque la población con más bajo nivel socioeconómico tiene una mayor acumulación de enfermedades crónicas no transmisibles: obesidad, hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiovasculares y alteraciones del sueño. Lo anterior se suma a mayores niveles de hacinamiento, falta de vivienda, falta de protección social e ingresos precarios, que dificultan el distanciamiento físico y el cumplimiento de las cuarentenas, y por tener menos acceso a los servicios de atención de salud. Los habitantes de Calama y la Provincia el Loa no están ajenos a esta realidad social y económica. En efecto, durante la pandemia se han profundizado las desigualdades en la sociedad chilena, afectando en mayor medida a los más pobres y ha empobrecido a muchos», apuntaron.

Finalmente, en medio de esta situación epidemiológica y social, además, el ministro de Educación ha insistido en presionar para que los escolares retornen a clases presenciales a partir del segundo semestre. «Esto muestra no sólo una desconexión total de los ministros de este gobierno con la realidad social y económica que viven las familias chilenas, sino que además no han entendido nada sobre el manejo de la pandemia. El imperativo moral y ético, nos mueve a autoconvocarnos para no tolerar más esta situación y exigir medidas adecuadas, a la altura de la tragedia que vivimos», cerraron.

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