Investigación indagó en el contrabando de artefactos electrónicos asiáticos en la frontera Chile-Bolivia

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El cómo se articula la economía y habitar del contrabando, sus estrategias y prácticas económico-culturales, relacionadas al comercio de artefactos electrónicos provenientes de Asia Oriental, consideró una completa investigación dada a conocer por el antropólogo, José Miguel Muñoz Valenzuela.

El estudio, presentado en el marco de su defensa de su tesis en el Programa de Doctorado en Antropología que imparten en conjunto la Universidad Católica del Norte (UCN) y la Universidad de Tarapacá (UTA), tomó en cuenta artículos mayoritariamente de China que circulan en la frontera entre Chile y Bolivia.

Bajo el título: Contrabando, espacios y economías, o cuando las cosas construyen la frontera en la Puna de Atacama. La espacialidad fronteriza de Atacama-Lípez (EFAL) en las últimas tres décadas (Chile y Bolivia), el trabajo consideró las formas y procesos de transformación de las estructuras acontecidas en las últimas tres décadas en estos territorios.

“Cuando hablamos de contrabando en nuestra región, y asumiendo la perspectiva teórica que encerró esta investigación, lo hacemos respecto de dinámicas económicas, políticas y culturales que desarrollan sectores marginados y segregados estructuralmente de los dispositivos de integración vía modelos laborales urbanos asalariados tradicionales, aunque vinculadas y ensambladas a éstos”, especifica el investigador cuyo estudio fue evaluado con máxima distinción.

Añadió que lo anterior tiene que ver con prácticas articuladas en circuitos económicos de todo tipo y que se materializan en un espacio fronterizo y difuso en el que convergen diversos agentes y contingencias; y en el que las tradicionales tipologías relativas a su comprensión, lícito/ilícito, formal/informal, acumulación/subsistencia, entre otras, no parecieran ser definitorias ni adecuadas en vista de lo versátiles que suelen ser las disposiciones que ellas adoptan en las espacialidades fronterizas.

Muñoz explica que, no obstante, la característica elemental que sostiene la economía y el habitar del contrabando tiene que ver con constituirse como un “desenvolvimiento laboral inscrito en el aprovechamiento de las asimetrías entre un país y otro, el que hace del cruce de fronteras una actividad económica y política central para la reproducción de los grupos de población que lo realizan. Sería de esta forma que diferentes grupos y prácticas sociales emergen, se articulan y se contaminan a partir de una gravedad de frontera que logra aglutinarlas.

La investigación observó que en el área estudiada el contrabando se ensambla con otro tipo de economías fronterizas y constituye regímenes de producción de riqueza, de excedentes y de distribución abiertamente en conflicto con los estados ahí presentes, pues tanto sus lógicas de almacenamiento, circulación, acumulación y distribución, con características dispares, solidarias y en contradicción con las regulaciones estatales, son continuamente deslegitimadas y hasta criminalizadas por estas estructuras políticas.

“La investigación posee, en mi opinión, dos cuestiones relevantes: primero, la relación que propone entre trabajo etnográfico y reflexión teórica; y segundo, y aquí su originalidad, es la construcción de su objeto, el contrabando, entendido como una forma específica de habitar basada en movilidades que derivan y construyen el espacio fronterizo, particularmente el relativo a la EFAL”, destacó el investigador.

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