Estudio UC indica que inmunidad por CoronaVac se sigue detectando a los seis meses de primera dosis

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Luego de seis meses de haber recibido la primera dosis de la vacuna CoronaVac del laboratorio Sinovac, la mayoría de las personas con su esquema de inmunización completo tienen respuesta inmune periférica detectable. Además, se han observado muy pocos casos de COVID-19 en el estudio, lo que sugiere que la vacuna previene con alta eficacia, los casos más graves que requieren atención médica en un 97%, lo que ayuda a descomprimir el sistema de salud nacional.

Los resultados fueron obtenidos en el “Estudio Clínico CoronaVac03CL”, y dados a conocer por el equipo de investigación liderado por el Dr. Alexis Kalergis, director del Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia, IMII, y académico de la Universidad Católica de Chile.

Además, se observó que estos anticuerpos presentes después de la segunda dosis tienen capacidad neutralizante de la cepa original del virus, es decir, impedirían el ingreso del virus a las células humanas. Adicionalmente, estos anticuerpos retuvieron capacidad neutralizante parcial para variantes de preocupación de Coronavirus, especialmente de las variantes alpha, gamma, beta y B.1.617 (similar a delta).

El estudio incluyó más de 2 mil voluntarios sanos, mayores de 18 que recibieron dos dosis de la vacuna Sinovac separadas por 14 ó 28 días y corresponde sobre todo a un análisis de inmunogenicidad. Se observó que el esquema de 0-28 días genera una inmunidad más robusta y en general presenta menor incidencia de casos COVID-19.

“Este trabajo es una muestra más de lo que significa la ciencia y el aporte universitario. Es un grupo de universidades trabajando en conjunto, lideradas por estos investigadores”, recalcó el rector Ignacio Sánchez.

“El resultado del estudio muestra de forma muy clara que el proceso de vacunación llevado a cabo ha sido muy efectivo para prevenir enfermedades graves y muerte, y que el nivel de anticuerpo se eleva muy significativamente sobre todo en el esquema separado por un mes, que es el que se eligió finalmente. A partir de las dos semanas después de la segunda dosis los anticuerpos y la inmunidad celular aumentan de manera significativa. También el estudio demuestra que estos niveles se mantienen altos, pero que en la medición de los seis meses comienza a detectarse una disminución del nivel de anticuerpo y de la inmunidad celular. Esta disminución es significativa, sin embargo, mantiene niveles muy altos con respecto al inicio de la vacunación. Estos hallazgos van en el camino de que es recomendable una dosis de refuerzo, que en la gran mayoría de los casos sería una tercera dosis. Esa sería la sugerencia que desde la UC se daría al ministerio de salud y a los comités asesores”, indicó el rector.

El Dr. Kalergis subrayó que “en este segundo análisis interino observamos que se revalidaron los datos de calidad de la vacuna, desde el punto de vista bioquímico y molecular. Además, reiteramos que la vacuna tiene un muy buen perfil de seguridad, sin efectos adversos severos en las personas vacunadas. Hemos observado muy pocos casos de COVID-19 en el estudio, en un porcentaje menor al 3%, sugiriendo que la protección de la vacuna se está evidenciando”.

La Dra. Susan Bueno, directora científica del estudio e investigadora de IMII destacó que “comprobamos que CoronaVac promueve que el sistema inmune genere anticuerpos contra varios de los componentes del SARS-CoV-2, dado que la vacuna está basada en la partícula viral completa. Este tipo de respuesta sería más difícil de evadir por parte del virus”.

El Dr. Pablo González, director ejecutivo del estudio e investigador del IMII informó que “este estudio clínico realizado en Chile permite contar con análisis locales de la respuesta inmune inducida por la vacuna y contar con información de primera fuente sobre su seguridad e inmunogenicidad”.

El análisis de seguridad realizado en esta población indicó que el principal efecto adverso de la vacuna fue dolor en el sitio de la inyección, que se resuelve entre 1-2 días y no se registraron efectos adversos serios asociados a la vacuna, por lo que se puede concluir que Coronavac posee un muy buen perfil de seguridad.

CoronaVac es una tecnología de primera generación, basada en la metodología clásica que utiliza el virus inactivo. Esto significa que funciona con partículas virales muertas (inactivadas) que exponen al sistema inmune al virus, pero sin el riesgo de producir una respuesta de enfermedad grave. Las ventajas, desde el punto de vista inmunológico, es que contiene todas las proteínas virales (S, M, E y N), lo que puede generar una respuesta inmune más integral porque reconoce a todos los componentes del virus.

“Esto es beneficioso frente a la aparición de variantes o cepas nuevas de SARS-CoV-2, dado que la respuesta inmune inducida por la vacuna no está dirigida a un solo componente viral”, enfatizó el Dr. Kalergis.

Finalmente, la inactivación viral es una estrategia de vacunación que tiene varias décadas de uso en grandes poblaciones humanas, demostrando seguridad y eficacia para otras enfermedades virales como la influenza y la polio.

¿Es necesario una “dosis de refuerzo”?

Kalergis enfatizó que “hasta la fecha, las vacunas aprobadas para su uso han mostrado una muy buena efectividad poblacional, reduciendo los casos de enfermedad. Estos estudios sugerirían que la inmunidad inducida por la vacuna estaría teniendo un efecto protector contra las variantes que predominan, a pesar de la neutralización parcial reportada. Sin embargo, la natural disminución de los anticuerpos tras la vacunación, resalta la necesidad de fortalecer la inmunidad con dosis de refuerzo para compensar y potenciar la neutralización del virus”.

Estos datos hacen concluir que es muy probable contar con dosis adicionales de vacunas para reforzar la inmunidad y mantener altos los niveles de anticuerpos, “dado que estamos en una situación de pandemia, con alta circulación viral y frecuente aparición de variantes del virus con mutaciones que pueden hacerlas más contagiosas y diferenciarlas de la cepa original”.

El contar con altos niveles de anticuerpos y linfocitos T contra el coronavirus tras la vacunación y dosis de refuerzo, aumenta la capacidad protectora de la inmunidad. Es importante considerar que las variantes del virus podrían disminuir la efectividad de las vacunas, lo que podría ser contrarrestado con un refuerzo en la inmunización. Esto ayudaría también a robustecer la respuesta inmune antiviral, la cual en el tiempo puede ir disminuyendo.

Resultados frente a las variantes 

La evidencia científica disponible a la fecha sobre la variante Delta indica que sería más contagiosa que el virus original, siendo esta característica la más riesgosa, ya que se ha expandido muy rápido por el mundo.

Hasta el momento algunas de las vacunas aprobadas para su uso de emergencia han mostrado mantener cierto nivel de efectividad frente a ella y los anticuerpos que generan son capaces de reconocer al virus, aunque con menor afinidad.

“Los resultados preliminares de nuestros colaboradores en China indican que los anticuerpos pueden neutralizar esta variante, pero en menor medida. Nosotros en la UC observamos mediante ensayos in vitro que la neutralización contra una variante equivalente a Delta se reduciría a lo menos 4 veces comparado a la capacidad de cepa viral original, indica Susan Bueno, Directora Científica del estudio.

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