Equipamiento en Hospital Regional de Antofagasta permitiría alcanzar cifras de países desarrollados frente a cáncer cervicouterino

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La presencia de virus del papiloma humano (VPH) en mujeres, con el tiempo puede producir cáncer cervicouterino y, a la larga, la muerte. El gran problema es que esta es una enfermedad asintomática, un enemigo silencioso que cuando ya está avanzado tiene una baja tasa de sobrevivencia.

Pero no todos los virus del papiloma podrían producir cáncer, hay algunos que son más peligrosos. Para ser exacto, de los 200 conocidos hasta ahora, hay 14 de ellos que tienen mayor probabilidad de desarrollar esta mortal enfermedad.

Para saber qué tipo de virus tenemos al frente es necesario conocer su genotipo, que en palabras sencillas es su colección de genes o particular secuencia de ADN.

El Hospital Regional de Antofagasta (HRA) es uno de los pocos recintos públicos del país que tiene un Cobas 4800, equipo capaz de identificar de manera precisa si el virus sometido a examen está dentro de esos 14 genotipos más riesgosos.

Jorge Cifuentes, bioquímico de la Unidad de Anatomía Patológica, explica que el equipo usa una técnica por biología molecular PCR en tiempo real, que trabaja bajo el mismo principio de los dispositivos que detectan el coronavirus.

Esta máquina es muy sensible, específica, segura y rápida, sobre todo si se le compara con el antiguo procedimiento de laboratorio manual que se usaba hasta hace poco, comenta.   Antiguamente, procesar una muestra en forma manual podía tardar unos 30 minutos, mientras que hoy, en 3 horas pueden obtener 94 resultados.

Otra ventaja comparativa es que el equipamiento procesa las muestras en forma automatizada lo que reduce al mínimo la posibilidad de contaminación cruzada.

El Hospital recibes muestras tomadas en centros de salud municipal de la Región, aprovechando material biológico rescatado de un PAP (papanicolau), detalla Cifuentes. El centro médico también procesa exámenes de este tipo derivados desde Arica.

El año pasado, el centro médico procesó más de 5 mil muestras, número que proyecta duplicar este año, resaltó.

El bioquímico aclaró que no todas las muestras que se toman mediante un papanicolau en los centros médicos municipales llegan al Hospital. “Existen algunos criterios que permiten discriminar qué muestras son las que deben procesarse en nuestros laboratorios, entre ellos están la edad (30 a 64 años), ser Fonasa y que la paciente tenga su PAP atrasado.

Por último, Cifuentes destacó que en la meta alcanzada el año pasado y en las proyecciones que tienen para el 2021 ha sido fundamental el trabajo conjunto que han realizado con la Subdirección de Matronería del Hospital Regional y las encargadas locales de cada centro de salud municipal.

LA IMPORTANCIA DE LA PESQUISA

Alessandro Bronda es gineco oncólogo y jefe de la Unidad de Ginecología Oncológica y Patología Cervical de HRA. El profesional explica que la incidencia del virus papiloma en la población es altísima. “Los trabajos de investigación hablan de que en mujeres jóvenes la tasa de portación del virus papiloma es alrededor de un 80%”.

En la década de los 40 la medicina implementó el papanicolau, un excelente examen para detectar alteraciones en el cervix sospechosas de malignidad, pero tiene una tasa de error por ser operador dependiente.

“Frente a eso se ha desarrollado nuevas tecnologías para la identificación de la presencia o portación del virus papiloma que se llama Serotipificación viral y, posteriormente, se desarrollaron exámenes de genotipificación que, aparte de decirnos si hay portación del virus, también nos indica a qué tipo nos estamos enfrentando”, detalló.

Hay varios tipos de VPH, pero sólo algunos son capaces de infectar las células del cuello uterino de las mujeres y producir cambios a nivel celular. Con el tiempo eso puede producir una proliferación descontrolada de células y con ello el cáncer.

“Contar con este recurso me permite discernir qué pacientes tienen un PAP sugerente y a quiénes tengo que realizarle una colposcopia o una biopsia. El objetivo es el diagnóstico precoz, pesquisar mujeres que pudiera tener, por ejemplo, una lesión, pero que no hayan desarrollado un cáncer”.

Al tratar esta patología no sólo hablamos de salvar la vida de una paciente, sino que también preservar su fertilidad, porque por lo general son mujeres jóvenes las afectadas, precisó. “En países desarrollados, gracias a la vacuna y genotipificación el cáncer cervicouterino prácticamente está erradicado”, resaltó.

El profesional destacó que están todas las herramientas para que Antofagasta exhiba las mismas estadísticas de países desarrollados frente a este tipo de cáncer. Lo que resta por hacer, aseveró, es que la población femenina acuda a los centros de salud para hacerse su control ginecológico correspondiente.

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