Día Mundial por la fibromialgia: Una condición mucho más frecuente de lo que pensamos

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Cada 12 de mayo, la OMS conmemora el Día Mundial por la Fibromialgia, una compleja condición de dolor crónico que afecta hasta un 6 % de la población mundial, impactando profundamente la calidad de vida y abriendo la necesidad de un tratamiento con enfoque multidisciplinario. La Unidad de Dolor Crónico de la Red de Salud UC Christus, la Facultad de Medicina y las carreras de Kinesiología y de Nutrición y Dietética del Departamento de Ciencias de la Salud UC se unieron para iniciar una cruzada de sensibilización respecto de quienes conviven con el dolor a diario.

La fibromialgia es una enfermedad que se manifiesta a partir de los 30-40 años y que afecta principalmente a las mujeres. En países como Estados Unidos, incluso ha alcanzado niveles epidémicos, con una prevalencia del 30.7 al 43 % de los mayores de 18 años. Especialistas de las disciplinas de la medicina, la kinesiología, la nutrición y la psicología enfatizan en la importancia de un tratamiento precoz e interdisciplinario que ayudarían al paciente a desarrollar las habilidades necesarias para gestionar y controlar su estado, aumentar su actividad y mejorar su calidad de vida.

Para la Dra. Solange Rivera, médico familiar, miembro de la Unidad de Dolor Crónico de la Red de Salud UC Christus, se trata de una condición que causa dolor generalizado que suele acompañarse de fatiga, trastornos del sueño y alteración de la memoria y la concentración (también conocida como «fibroniebla»). También son frecuentes síntomas como la sensación de pesadez en los extremidades inferiores; rigidez generalizada (sobre todo al levantarse por las mañanas); sensación de inflamación y hormigueos mal delimitados en manos y pies, en general son síntomas muy inespecíficos que por sí mismos no configuran un diagnóstico, pero que sumados nos hacen sospechar que hay una alteración en la percepción e interpretación del dolor. Estos síntomas  pueden estar asociados a otros problemas de salud: cefaleas, mareos, bruxismo, síntomas gastrointestinales, como síndrome de colon irritable, dispepsia y náuseas.

El diagnóstico de esta patología es clínico, por lo que requiere confirmación médica, y un diagnóstico precoz permite al paciente entender antes su condición, recibir tratamiento adecuado y así evitar el largo peregrinaje que suelen vivir estos pacientes.

«Se trata de personas que han consultado en múltiples oportunidades,  han sido sometidos a una gran cantidad de exámenes de imágenes y laboratorio y sienten que han intentado todos los tratamientos conocidos. Esto suele generar incertidumbre en su círculo cercano (familiar y laboral) y frustración  por la falta de comprensión y recuperación»,  puntualiza Rivera.

En relación al tratamiento, la especialista insiste en la importancia de una evaluación interdisciplinaria. «Los medicamentos sin duda aportan al tratamiento, pero si no abordamos el impacto que el dolor crónico ha tenido en la vida de estas personas, nunca será suficiente. Es muy importante poder entender la vivencia del dolor y cómo algunos condicionantes pueden influir, por ejemplo, la red de apoyo con la que cuentan, las condiciones laborales, la pérdida de la autonomía, el tipo de alimentación, el estado de ánimo o cuánto ejercicio realizan, entre otros», añade. Precisamente el manejo interdisciplinario de la fibromialgia habilita una visión integral del paciente, abordando todos los ámbitos de esta condición en el proceso de recuperación y enfrentamiento del dolor.

Ejercicios físicos

Gustavo Torres, docente de Kinesiología UC, explica que a kinesiología ha mostrado ser efectiva en el tratamiento y reduccio?n del dolor en pacientes con fibromialgia y que el kinesiólogo ante el diagnóstico de la fibromialgia, puede diseñar un programa de tratamiento individualizado que combine las técnicas más adecuadas para abordar el problema subyacente, entre las que se incluyen: ejercicio terapéutico, educación sobre neurociencias del dolor, técnicas de relajación, cooperar con la higiene del sueño, auxiliar con la gestión del estrés, y complementar con estrategias de afrontamiento del dolor

Germán Bannen, kinesiólogo en la Unidad del Dolor, agrega que los síntomas individuales en el grupo de fibromialgia difieren en su gravedad, desde los muy leves hasta los más graves, y dan como resultado diversos grados de dificultad para realizar las actividades de la vida diaria, que no se correlacionan necesariamente con daño en algún tejido del cuerpo.  Según las investigaciones actuales el ejercicio moderado regular que «a usted le gusta y disfruta realizar» es esencial para enfrentar el impacto que tiene la fibromialgia en la vida de las personas.

Consejos

  1. El ejercicio debe ser moderado y regular, nunca demasiado o muy poco, siempre «a su ritmo» y progresando con calma, recuerde que cada persona tiene su propio ritmo.
  2. Mida su tolerancia o comodidad con el ejercicio, no el dolor. No juzgue cuánto es demasiado  basado solo en la intensidad del dolor. Califique su preparación de manera mucho más general, en su lugar: use «unidades subjetivas de tolerancia o comodidad» la intensidad del dolor por sí sola es una señal poco confiable.
  3. El tiempo lo es todo. Como todo paciente con fibromialgia sabe, hay días buenos y días malos. Es importante minimizar el ejercicio en los días malos, e igualmente importante aprovechar la oportunidad de volver a hacerlo en los días buenos con calma y «a su ritmo». Es importante juzgar los días buenos y los días malos de manera general, no sólo con la intensidad del dolor.
  4. ¿Ejercicio Aeróbico o pesas? según la evidencia actual, pareciera que no es importante hacer uno o el otro: ambos parecen funcionar.  Haga lo que le agrade y le guste.
  5. Hágalo entretenido y feliz. Esto puede sonar trillado, pero el ejercicio puede funcionar para la fibromialgia por más razones que sus efectos biológicos típicos, como una herramienta de desensibilización, una forma de demostrarle al sistema nervioso que el mundo es un «lugar seguro y bueno», y que nuestro cuerpo es fuerte y capaz de adaptarse a la carga.

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