Aprendizaje del inglés en Chile: aproximaciones a un impacto profundo

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Hablar dos idiomas no sólo implica una ventaja para un mundo tan globalizado como el que se vive actualmente, sino que –además- fortalece el cerebro, ya que se hace un intensivo uso de las redes neuronales.

Una persona bilingüe exhibe más concentración en lo que hace, porque posee un enfoque efectivo. A ello se suma una mayor adaptación a los cambios y varios estudios científicos subrayan que, además, se retrasa la aparición del Alzheimer.

La capacidad bilingüe activa centros de memoria en diversas zonas cerebrales, profundizando la dinámica de la corteza prefrontal. Se trata de un sistema de control que evita la dispersión.

Quien habla dos idiomas debe inhibir una lengua y activar la comprensión de la otra, potenciando  la concentración y evitando las distracciones. De esta forma, se desarrolla una sintonía fina no presente en quienes hablan sólo un idioma.

Reserva neuronal

Si estas condiciones comienzan a desarrollarse de manera temprana, quien se expone a una dinámica bilingüe desde pequeño desarrolla mejores capacidades de aprendizaje y mayor flexibilidad de pensamiento.

En ese sentido, es más fácil que alguien bilingüe aprenda un tercer idioma, que quien hable sólo una lengua aprenda otra.

Análisis de expertos han descubierto que quienes saben y practican dos idiomas aumentan su materia gris de la corteza parietal izquierda, la zona que regula este dominio. A eso suma también una mayor producción de materia blanca, que se refiere a un mayor uso de conexiones cerebrales.

Todo ello funciona como una gran reserva vivencial, ya que varios al envejecer las personas bilingües pueden hacer uso de otras redes neuronales  que les permiten mantenerse lúcidos por mayor tiempo.

Claves de un experto

Graeme Harrison, jefe de Servicios de Evaluación para Cono Sur y Andes del Cambridge English, instancia experta en evaluación de la enseñanza del inglés, destaca que el bilingüismo en la educación asegura un impacto positivo en el proceso de formación.

Entre otras potencialidades, el experto subraya cinco:

1 – Flexibilidad mental: “Hablar un segundo idioma ayuda al uso de mayores herramientas gramaticales”.

2 – Apertura conceptual: “Aprender otro idioma permite tener un mayor conocimiento de otras culturas y formas de vida”.

3 – Concentración: “Las personas que hablan más de un idioma tienen mejor capacidad para tratar con más información a la vez. Este mayor control deriva de la capacidad de mantener los dos idiomas separados en la mente sin mezclarlos”.

4 – Mejor acceso a oportunidades para estudiar: “Entender inglés abre una fuente muy amplia de información existente en ese idioma en internet.  Para muchas carreras, inglés es imprescindible si l@s alumn@s quieren leer sobre los últimos avances y técnicas”.

5 – Más oportunidades laborales: “Hablar inglés es una gran herramienta para la vida laboral, en un mundo interconectado y con fluida interacción con otras culturas”.

Breve mirada a Chile

Según el Centro de Análisis Diálogo Interamericano, no manejar el inglés en América Latina “limita las oportunidades de empleo en la región y su competitividad, además de disminuir la capacidad para atraer inversión extranjera”.

Entre un 30% y un 40% de las oportunidades laborales en Chile requieren inglés, porcentaje que puede aumentar dependiendo de las áreas. Menos del 20% de los chilenos –en general- manejan el idioma extranjero en un estándar óptimo, de acuerdo a variadas mediciones.

De hecho, luego de ubicarse por años en malas posiciones en los estudios sobre el dominio del inglés en Chile, el año 2020 se pudo avanzar cinco puestos en una de las evaluaciones más prestigiosas a cargo de la instancia internacional Education First, con sede en Chicago, Estados Unidos.

En su English Proficiency Index (EPI), la entidad sitúa a Chile en el lugar 37 a nivel mundial. Se abandona así, lentamente, la zona inferior del ranking, pasando al grupo de rendimiento “medio”.

En América Latina, Argentina y Costa Rica se ubican en los mejores puestos, con “Dominio alto”. Más atrás disputan mejores posiciones en la zona de “Dominio Moderado” Chile, Paraguay, Cuba y Bolivia.

El estudio incorpora a más de 2 millones de hombres y mujeres en el mundo, que en su gran mayoría son jóvenes con un promedio de edad de 25 años. Los países que marcan la pauta con un dominio muy alto son Holanda (que encabeza hace rato el estudio), Dinamarca,  Finlandia, Suecia y Noruega.

Mediciones locales como las que ha hecho el sitio de búsqueda de trabajos Laborum.com, indican que poco más del 30% de los egresados de institutos profesionales posee un dominio básico-intermedio en inglés y menos del 20% uno alto. En el ámbito universitario, en tanto, los porcentajes se ubican en poco más de 40% y del 30%, respectivamente.

Brechas y desafíos

Queda claro que el bilingüismo es un intenso desafío para la educación chilena. De hecho, los estudiantes de enseñanza superior llegan –en su gran mayoría- con un nivel de inglés muy bajo desde sus respectivos colegios, especialmente a la enseñanza técnica-profesional.

De allí es que si existen cursos en las diversas carreras deben comenzar desde niveles muy iniciales, factor que atenta con el desarrollo de las competencias comunicativas de egreso.

Según plantea el psicopedagogo Reinaldo Hernández, al mal cuadro planteado se suman la desmotivación de los alumnos por aprender un segundo idioma, la falta de hábitos de estudio, el rechazo que surge por las negativas experiencias anteriores sobre el aprendizaje y el desconocimiento de la importancia del inglés para su vida profesional.

En el subsuelo de todo persiste, por cierto, un intenso elemento de desigualdad.

Desde 1998 la reforma educacional establece la obligatoriedad de la enseñanza del inglés desde 5º básico en colegios subvencionados y municipales, centrando el proceso en habilidades receptivas, además de comprensión auditiva y lectora. Luego, el programa “Inglés abre puertas” busca desde el año 2003 mejorar el nivel del segundo idioma por medio de la definición de estándares nacionales, desarrollo docente y apoyo en el aula.

Hace una década se incorpora a la prueba “Sistema de medición de la calidad de la educación” (Simce) el inglés en Tercero  Medio. Casi el 80% de los alumnos de colegios privados aprueban, cerca del 15% de los estudiantes en establecimientos subvencionados lo hacen, mientras que en colegios municipales el porcentaje llega apenas a menos del 10%.

Otro aspecto en el análisis es la formación de profesores. Si bien los planes y programas de 5º básico a 4º medio establecen que las clases del idioma deben hacerse íntegramente en inglés, un gran número de docentes no están en condiciones de hacerlo.

Si bien este último aspecto ha mejorado sustancialmente durante los últimos años, la enseñanza del segundo idioma sigue formando parte de los intensos vacíos y brechas que deja la educación en Chile. En medio de un mundo globalizado, no mejorar este aspecto puede llevar al país a un impacto profundo.

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