Lanzan campaña para combatir la inasistencia escolar

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La Secretaría Regional Ministerial de Educación lanzó una campaña para combatir la inasistencia escolar, situación que puede generar daños irreparables en la formación de los estudiantes.

Los principales destinatarios de la campaña son los apoderados de establecimientos educacionales de todos los grupos socioeconómicos, ya que son ellos quienes toman la decisión de enviar o no a sus hijos al colegio y crean hábitos de responsabilidad con su proceso formativo educacional. También está dirigida a los profesores para inspirarlos y que se involucren y, a su vez, fomenten la asistencia a clases como un factor clave en el desarrollo y aprendizaje de los alumnos, y su posterior éxito en la educación superior y el mundo laboral.

Con ese tipo de campañas, que se enmarcan en el plan de calidad “Chile Aprende Más”, el Mineduc busca revertir cifras preocupantes de inasistencia escolar:

A nivel regional, un 13,1% de la matrícula total de estudiantes presentan inasistencias graves; 15,9% con inasistencias reiteradas; un 41,3% asistencia normal y un 29,7% de los alumnos reflejan una asistencia destacada.

Para el seremi de Educación, Hugo Keith, “la educación puede emparejar la cancha y acortar brechas si nos aseguramos que todos los estudiantes asistan a clases diariamente y reciban el apoyo que necesitan para aprender y desarrollarse. La educación de los niños y jóvenes es responsabilidad compartida. Llamamos a los apoderados de nuestra región a que se comprometan con la tarea más importante, que es llevar a sus hijos al colegio, para que ellos así puedan cumplir con su tarea estando ahí».

En Antofagasta 10.915 (15,7%) estudiantes de un universo de 69.717 presentaron graves inasistencias, seguido de Calama con 2.817 (8,5%) alumnos de un total de 33.331. En Chile, 1 de cada 3 estudiantes presenta inasistencia crónica durante el año. Alrededor de 900 mil estudiantes faltaron un mes o más a clases generándose mayores dificultades para aprender y un peor desempeño académico.

Aquellos alumnos que faltan 10% o más del año escolar incurren en esta condición y están en riesgo educativo. En un año escolar faltar el 10% significa perder cerca de 20 días de clases. Esto es grave y genera daños irreparables en los escolares y aumenta en casi 13 veces las posibilidades de volver a tener inasistencia al año siguiente, señala el seremi Hugo Keith.

La autoridad complementa indicando que faltar al colegio -en cualquier curso- tiene consecuencias reales en los estudiantes. Evidencias muestran que los niños prescolares con reiteradas inasistencias al colegio terminan el año con reducidas habilidades en comparación de aquellos que asisten. Otros estudios revelan que las inasistencias reiteradas en kínder y primero básico se traducen en peor desempeño académico en tercero básico y así el problema se agudiza año a año. La inasistencia crónica es el principal previsor de la deserción escolar. Y la deserción escolar es una de las principales previsoras de la inmovilidad social, la delincuencia, y la extrema pobreza.

Adicionalmente, en estos estudiantes se reduce el compromiso con la educación y con el entorno social, ya que la inasistencia escolar se relaciona con la repetición de grado, un débil desarrollo emocional, problemas de convivencia escolar y mayores índices de aislamiento y enajenación, incrementando comportamientos de riesgo para la salud y las posibilidades de estar desempleado en la adultez.

Actualmente, existe una cultura en el sistema escolar que relaciona la asistencia de los alumnos al pago de la subvención y no se comunica de forma efectiva a la comunidad escolar la relevancia que tiene ésta para el aprendizaje de los niños y adolescentes, pues quienes caen en una inasistencia crónica van quedando atrás de sus compañeros y es muy difícil posteriormente alcanzarlos.

Principales causas de inasistencia:

a)            Falta de Valoración: Los alumnos faltan porque ellos o sus padres piensan que no es relevante asistir a clases diariamente, o que “no importa faltar”, que un día no influye.

b)           Aversión o rechazo: Aquí están los casos de los alumnos que dejan de asistir a clases porque hay algo que genera temor o rechazo en el alumno o en el apoderado. Ej: el/la alumno/a sufre bullying.

c)            Barreras: Los alumnos y las alumnas faltan porque enfrentan situaciones que les impide asistir al colegio, y cuyas soluciones muchas veces se escapan de sus posibilidades. Ej: enfermedad, trabajo infantil, dificultad de transporte, situación familiar (como el cuidado de hermanos pequeños), etc.

La prevención es clave para evitar la inasistencia crónica, y por ello, la mejor manera es enfrentarlo antes de que se transforme en un tema crítico.

Para conseguir fortalecer la importancia de la asistencia resulta fundamental la comunicación efectiva con toda la comunidad educativa: directores, profesores, padres, apoderados y estudiantes que contribuya a hacer ver la importancia de la asistencia diaria en el futuro de los alumnos. Cada uno, cumple un rol importantísimo en valorar, apoyar y celebrar un proceso educativo continuo y consistente, y por otra parte, sean capaces de detectar y levantar alertas tempranas frente a estudiantes en riesgo.

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