INACH cierra una compleja pero exitosa expedición científica antártica

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Con el retiro del último grupo desde la base “Profesor Julio Escudero”, el Instituto Antártico Chileno (INACH) finalizó las actividades en terreno de la LVI Expedición Científica Antártica (ECA 56).

Se trataba de personal que hizo el cierre de base y recepción de obras de mejora en la principal base científica del país. Este grupo está retornando a Punta Arenas a bordo del buque Aquiles, de la Armada de Chile. Días antes, el 26 de marzo, en un vuelo de DAP Antarctic Airways hacían lo propio los científicos que concluían sus trabajos de campo en esta ECA, que tuvo su primer ingreso a Antártica ya el 24 julio, es decir, fueron casi 8 meses de actividades. El contexto, dado por la desgracia del Hércules C-130 y por el COVID-19, no hizo más que complejizar las operaciones en el Continente Blanco.

Las rutas heladas del conocimiento

Sin embargo, ahora el trabajo continúa -con las dificultades propias de la situación que enfrenta el país- en más de veinte universidades y centros de investigación que son parte del Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN), donde se procesarán las innumerables muestras obtenidas en terreno. Así es el a veces penoso camino del conocimiento que toman meses, si no años, en poder ofrecer respuestas a ciertas preguntas que no son ajenas a la realidad nacional. Por ejemplo, gracias a estudios realizados a solo 1.000 km del polo sur se está avanzando en la comprensión de los patrones de vientos y lluvias que afectan al sur de Chile, e investigaciones en la flora antártica están permitiendo el mejoramiento de los cultivos en zonas con escasez de agua o sometidos a heladas.

En esta ECA 56 se movilizó un total de 505 personas, en las que se deben incluir logísticos, científicos, programas de comunicación y cultura de la ECA, personal de otros Programas Antárticos Nacionales y otros Operadores Antárticos chilenos. Se brindó apoyo 49 proyectos del PROCIEN y se realizaron 72 actividades. Esto permitió avanzar en prácticamente todas las líneas de este programa, como “Cambio climático en Antártica”, “Biotecnología”, “Huellas humanas en Antártica” y “Estado del ecosistema antártico”, entre otras.

En el plano de la colaboración internacional, se apoyó a los Programas Antárticos de Alemania, Brasil, Bulgaria, Colombia, Corea, Ecuador, Italia, Portugal, República Checa, Uruguay y Estados Unidos.

La actividad científica que Chile realiza en Territorio Chileno Antártico no es ajena al contexto nacional y global, y, por lo tanto, permeable a la situación en Chile continental. “La médula de la ECA son las personas, científicos y logísticos que, cuando viajan a Antártica, dejan presencialmente atrás los problemas, pero en realidad se transforman en una pesada mochila psicológica que va con ellos a todos lados. A pesar de ello, debemos felicitarnos por el grado de profesionalismo, entrega y mística con que los chilenos que viajan en el Programa Antártico Chileno al Continente Blanco, abordan el desafío. Es a ellos a quienes debemos agradecer de que en tan complejos escenarios, finalmente la ECA deja cifras azules”, comenta el director del Instituto Antártico Chileno (INACH), Dr. Marcelo Leppe Cartes.

En la base Escudero se realizaron numerosos apoyos logísticos a los proyectos de investigación, entre ellos recepción, acopio y manipulación de materiales, soporte en instalación de equipos en embarcaciones, movimientos marítimos y terrestres a los diferentes puntos de muestreo en bahía Fildes, estrecho Nelson, bahía Collins, isla Ardley, playas cercanas a las bases Great Wall (China), Artigas (Uruguay),  King Sejong (Corea), Bellingshausen (Rusia), Playa Grande, domo Bellingshausen y numerosas lagunas aledañas, todo en el sector de la isla Rey Jorge.

Avances en la renovación de bases

En paralelo a estas actividades, hubo trabajos de mejoramiento enmarcados en el proyecto de infraestructura del INACH para renovar sus bases. Estos permitieron el cambio de la totalidad de las instalaciones eléctricas y sanitarias, con la modernización de equipos e instalaciones en base Escudero acordes a la norma nacional.

En tanto, en la base Yelcho, en isla Doumer, se hizo la limpieza de todo su entorno, acopiando y extrayendo gran parte del material de construcción como desecho. También hubo faenas de recolección de agua sanitaria, en las que se implementó un sistema de impulsión para facilitar las maniobras y contar con el vital elemento sin interrupción. Se acondicionaron un refugio ante una eventual emergencia y un laboratorio húmedo con la instalación de un sistema de enfriamiento.

“Hicimos el levantamiento actual de todas las instalaciones de la base generando planimetría Asbuilt que nos permitirá desarrollar los proyectos a futuro para la mantención de la base hasta que se construya la nueva estructura que se encuentra actualmente en etapa de diseño, además de generar una propuesta para la normalización eléctrica de la base; así como la instalación de dos nuevos generadores eléctricos que son el motor principal de la energía con que se alimenta, entre otras tareas”, indicó el jefe del Departamento de Expediciones, Osmar Gippert.

El refugio Risopatrón, ubicado en la isla Robert, ha sido el hogar de muchos grupos de investigadoras e investigadores a lo largo de numerosas ECA, interesados por la flora del lugar (plantas y musgos) y las características geológicas de la isla. Sin embargo, había sufrido un fuerte deterioro por las extremas condiciones polares y no se encontraba en condiciones para ser habitado. Este año se planificó su rehabilitación utilizando módulos habitacionales tipo contenedores los que fueron trasladados al sector en el buque Sargento Aldea, de la Armada de Chile.

Las labores logísticas comenzaron en diciembre donde personal logístico de INACH, a pesar de las condiciones de aislamiento y con solo el apoyo de una grúa telescópica, confeccionaron una base metálica sobre plataformas de hormigón existente para posteriormente montar los módulos sobre la misma. Hoy la base cuenta con un módulo habitacional de 60 m2, laboratorios (18 m2), bodegas y estanques de combustible. El refugio ahora es capaz de albergar a 10 personas y cuenta con electricidad, calefacción y agua potable durante la temporada de verano.

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