Histórico suplementero de Calama narra los desafíos de un oficio que se niega morir

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Juan Zebra Godoy, histórico suplementero de Calama y director de Radio Calama, narra los duros sacrificios que representa este oficio. Hoy justamente el Sindicato de Suplementeros conmemoró 52 años de existencia, claro que en medio de una pandemia. Sin embargo ya venia en deterioro la actividad producto de la llegada de Internet y las nuevas tecnología. 

Con respecto al cambio en el ejercicio de la labor de suplementero, resalta que «indudablemente  nuestra  actividad  ha sufrido muchos cambios desde el origen de  la misma,  porque  desde  aquel  25 de  mayo  de  1879,  cuatro  días  después  del  Combate  Naval de  Iquique, el  periódico La Patria decide sacar a circulación un  suplemento  con  los  hechos  acontecidos en Iquique. En ese entonces buscan a niños  para  salir a vocear, por lo que fueron bautizados como “Canillitas”.  Así nace esta  actividad que con el paso del tiempo fueron hombres y mujeres quienes la ejercieron, llegando  a  la  instalación  de  kioscos  e,  incluso,  pequeñas  librerías  para  la  venta  de  diarios  y  revistas  que  por  largos  años  no  fue  menor  la  circulación de  muchos de ellos».

«Hoy vemos con impotencia el cambio brusco de nuestra actividad con la desaparición de  la  gran mayoría de revistas nacionales y las  bajas ventas de cada uno de  los  periódicos  o  diarios», enfatiza el también hombre radio. 

¿Cómo ha mutado el rubro de suplementero con la llegada de Internet?

«La  tecnología  ha  sido  nuestra  peor  enemiga  con  relación  a  la  lectura,  ya  que  hoy  con  el  Internet  lamentablemente  la  gente  ha  dejado  de  comprar  diarios  y  además  que  la  gente  joven  muy  poco  lee. Se  perdió  el  habito  de la  lectura  lamentablemente,  y  esto  nos ha  perjudicado  mucho  en  nuestras  ventas».

¿Por qué hay que preservar este trabajo?

«Creo, muy  humildemente, que somos  un  tesoro  vivo  y  somos  parte de  la  historia de  Chile. En  verdad  hay  mucho  qué  decir,  qué  contar  de esta  noble  actividad  que  quizás  muchos  la  visualizan por  debajo  del hombro,  pero  no  es  así. Ddetrás  de  cada  hombre  y  mujer  hay una  persona  valiosísima   en  todo  sentido, ya  sea  en  lo  laboral,  cultural,  deportivo  y  social. En  la  historia de  nuestro  gremio en  141  años,  grandes  deportistas,  autoridades  nacionales  y  locales,  dirigentes  sociales,  gremiales  y  sindicales   han  sido  parte  de  esta  actividad  que  tiende a  desaparecer,  pero  que  nosotros  en  verdad,  los   más  de  cuatro  mil  asociados  a  nivel  nacional  estamos  manteniéndonos  vivos  porque  somos  parte de  la  historia de  Chile  y  no  queremos  morir. Es  por  eso  que  esta  actividad  hay  que  preservarla,  somos  un  tesoro  vivo  y hemos  contribuido  a  nuestra  patria  en  todo  sentido».

¿Cómo se ha visto afectada la venta de periódicos desde la llegada de la pandemia?

«Las  ventas  indudablemente  han  bajado  considerablemente  con  el  Internet,  pero  increíblemente  con  esta  pandemia  y  cuarentena  voluntaria de  mucha  gente,  las  ventas  han  aumentado  en  cierta  manera,  quizás  para la  entretención  en  el  hogar  e  indudablemente  para  estar  informados  del  acontecer  diario. Eso en cuanto a los  diarios  locales,  sin  embargo  con los  nacionales  nada  podemos  hacer  ya que  hay  días  que  no  llegan  por  los  vuelos  de  avión  o  por  motivos  de  la  tardanza  en  llegar a  nuestros  destinos,  donde ya a veces es demasiado  tarde. Solamente los amantes de  la  lectura  leen  diarios  atrasados».

¿Cómo lo hacen para pagar las cuentas de los kioscos durante este periodo tan complejo?

«Tenemos  que  hacer  malabares,  rogar  que  los  clientes  vengan a  comprar  lo  poco  y  nada de  revistas  atrasadas  que  nos  quedan. Esto  ha  servido para deshacernos de  muchas publicaciones  que teníamos  guardadas y hoy se están vendiendo todas,  ya  que  como  dice  el  dicho  chileno, a falta de pan  buenas son las tortas”.  Y  lo  otro,  para  poder  subsistir, tenemos  que  reinventarnos  y  comenzar  a  surtir  el kiosco  con  otras  mercaderías  y  objetos que se  puedan  vender rápidamente».

Juan cuenta asimismo que «gracias a Dios he podido continuar con mi  labor ya que  felizmente desde hace muchos años he sido un autodidacta en las  comunicaciones. Con  mi  paso  laboral  por  el  diario  El  Mercurio  de  Calama,  La  Estrella  del Loa  y  mi  incursión  por  la  radio, he podido desarrollarme profesionalmente en  las  comunicaciones y, a  la  vez,  crear,  editar  y sacar a  circulación  mis  propias  ediciones  como  la  revista  El  Topáter,  la  historia de  Chuquicamata,  El  Colegial,  El  Chuquicamatino,  laminas  recortables  de  la  zona  para  los  estudiantes,  calendarios de  Calama,  Chuquicamata,  Cobreloa  y  otros  folletos  interesantes. Con  esto  por  lo  menos  he  reconvertido  mi  actividad  y  la  he  complementado  lo  que  me  ha  valido  desarrollarme  profesionalmente».

Por  último, en relación a sus inicios, explica que «esto  nace  desde  los  10  años  aproximadamente,  y es herencia de  mis  padres.  Ellos  contaban  con  una  pequeña  librería  ”La  Estrellita”  en  la esquina de  calle Pedro León Gallo con Latorre. En la década del  60, junto  a mi hermano Ramón, quien  aún ejerce  la  actividad  en  la  Feria  Rotativa,  nos  iniciamos  vendiendo  periódicos  en la calle  y  en  lo  que  fue  también la  Feria  21 de  mayo. Una  actividad  para  nosotros y nuestra  familia  muy  linda, nos  desarrollamos  como  persona y a la  vez  la vida  nos enseñó  muchas  cosas  con  esta  actividad y a conocer gente de  todos los estratos sociales. Creo que hoy somos los dos: mi  hermano y yo quienes voceamos aun los diarios en la calle, actividad que aun la mantenemos viva. Podemos decir  con  orgullo  que  somos  suplementeros,  “Canillitas”  desde  nuestros  inicio. Hemos  recorrido  las  calles  de  Calama  con  las  frías  y  heladas  mañanas,  pero  con  orgullo  y  mucha  satisfacción,  porque  con  esto  alimentamos  a  nuestras  familias  y  educamos  a  nuestros  hijos».

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