Dirigente de Olla Común «Juntos Podemos» de Calama: «El hambre de las personas no espera”

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Crédito: REUTERS/Ivan Alvarado

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“La Olla Común Calama” es una agrupación de voluntarios y voluntarias, que surgió a raíz de la pandemia generada por el COVID-19, y la profunda desigualdad que su irrupción dejó en evidencia.

Calama ha sido abandonada históricamente, y ante esta crisis eso se vio potenciado cuando cientos de familias debieron iniciar el periodo de cuarentena sin trabajo, sin recursos y en muchos casos, sin agua.

Ante la indolencia de las autoridades, y la completa invisibilización en que se encontraban las y los vecinos, la agrupación comenzó a organizarse para apoyar la gestión de distintas ollas que se levantaron en la ciudad.

Como red solidaria se trabaja con cinco territorios actualmente, que son: Vecinos (as) Juntos Podemos, JJ.VV. Los Balcones, Junta de Vecinos Eleuterio Ramírez, Mesa Social Vivienda Digna y Comunidad Ecológica de Quetena.

Carmen Sofía Valencia, dirigente de la Olla Común “Juntos Podemos”, señala que atienden a 30 familias, entregando 120 raciones de alimentos cada día. “Cada domingo hago la minuta para la semana, así que me levanto todos los días a las 9 y voy mirando qué toca, y comienzo a adelantar el trabajo. Luego llega una vecina o mi mamá y continuamos, y entre las 13 y 14 horas. empiezan a venir a buscar la comida, como hasta las 16 horas», señala.

«Si quedara algo, yo escribo a vecinos y vecinas en el grupo de WhatsApp de la olla, y ahí vienen a buscar. Acá no se pierde nada. Luego tipo 18 horas. empezamos a lavar y organizar el día siguiente, viendo cómo avanzar por ejemplo con las papas, o si es necesario dejar legumbres en remojo o cosas así», agrega.

Aclara asimismo que cocinar día a día para 120 personas es complicado, se necesitan cosas y del Estado no ha entregado ninguna ayuda. «Considero que está mal, porque la labor que hacemos es por las familias que muchas veces no tienen qué llevarse a la boca, y dependen de este plato de comida. Por lo mismo mi mensaje para quienes pueden ser voluntarios, es que se unan a esta causa, y si hay alguien que quiera donar, que lo haga. Una persona que va a una olla común, es porque realmente no tiene para comer, y el hambre no espera”, sostiene.

Destaca finalmente que La “Olla Común Calama” ha sido un muy buen aporte. «Antes vivía muy preocupada porque a veces no tenía qué hacer, y aunque había gente que donaba, como no tengo vehículo se me complicaba mucho. Ahora es distinto, si no tengo, le aviso a la señorita Ana Karen uno o dos días antes, y ella me ayuda a resolverlo. Estoy muy agradecida», cerró.

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