Cristian Valenzuela, campeón paralímpico Londres 2012: “El atletismo me dio una razón para vivir”

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Según su entrenador, Ricardo Opazo, muchos atletas quisieran venir a Calama para mejorar su rendimiento, aprovechando las condiciones de altura de la capital de El Loa.

Y es justamente lo que viene haciendo Cristian Valenzuela Guzmán, de 36 años, campeón mundial de los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, en 5 mil metros, categoría T-11 (ceguera total).

El oriundo de Conchalí, reconoce que entrenar en Calama no es sencillo. “Aquí me ahogo más rápido. Lo que hago en Santiago no lo puedo hacer acá, porque el cuerpo me duele mucho. Pero es parte del entrenamiento y entendemos que esto va a generar una mejoría cuando bajemos a nivel de mar”, acota.

Ahora la meta es Tokio 2020. “El corazón está motivado y siempre tienes ganas de dar lo mejor por tu país y para eso con el entrenador Ricardo Opazo, más mi guía Roberto Tello, estamos trabajando duro para llegar en las mejores condiciones a Tokio y ojalá dar una nueva victoria a Chile”.

Sin embargo, para quien perdió la vista a los 12 años, producto de un glaucoma congénito, no fue sencillo sobreponerse a la adversidad. “Luego de estar encerrado cuatro años en mi casa por una depresión, empiezo a darme la oportunidad de vivir, y entre todo lo que hice encontré el atletismo para tener en mi camino una razón de vida”, confiesa.

“Todo ser humano tiene quiebres en su vida, pero es súper importante aprender de estos quiebres y las oportunidades que da una crisis. Yo me vi sometido a pruebas muy fuertes, pero después de entender que una persona ciega puede hacer otras cosas, empezamos poquito a poco a ponernos metas, a demostrar que una persona con discapacidad puede tener la fuerza para lograr cosas importantes. Y me encontré con Ricardo Opazo, para mí, uno de los mejores entrenadores de Chile, y quien tenía la misma ambición que yo de lograr cosas importantes y gracias a Dios nos ha ido bastante bien”, comenta Valenzuela.

Aunque no todo es correr en la vida. “Toco algo de piano, guitarra… soy muy reflexivo y escribo pensamientos de lo que siento en las redes sociales y la música me sirve para despejarme y liberarme. Cuando estoy triste, tomo el teclado eléctrico y eso me permite relajarme y desconectarme de lo intenso que son los días”, comenta Cristian Valenzuela, en el marco de un almuerzo que le ofreció la Asociación Atlética de Calama, en la Cancha Roja, junto a un grupo de atletas  que se prepara en la ciudad para participar en el Nacional de Fondo en marzo próximo en Santiago.

Pocos lugares como Calama

La preparación en Calama de Cristian Valenzuela es dirigida en terreno por Ricardo Opazo Uribe, entrenador del Comité Olímpico de Chile y quien además  fue clave en la formación de Erika Olivera.

El entrenador del Coch afirma que la altura es una cuestión fundamental para todas las pruebas de resistencia y media resistencia. “Y hay pocos lugares como este en Chile”, dice, refiriéndose a Calama.

En cuanto a la rutina de entrenamiento de Valenzuela, dice que, semanalmente, corre 70 kilómetros, en sesiones de doble jornada (lunes, miércoles y viernes) y una jornada (martes y jueves). “Esto es poco, pero es porque Cristian estuvo inactivo durante dos años. Ahora, en miras a Tokio, subimos a 100 kilómetros y nuestro peak de rendimiento es para agosto, así es que a lo mejor volveremos a Calama para prepararnos mejor”, anuncia.

Además, precisa que la marca que exige la organización internacional a Valenzuela para participar en los juegos olímpicos es de 4 minutos 30 segundos en mil 500 metros “Él ya la tiene (4 minutos 19 segundos), pero conviene mejorarla y el lunes él viaja a Colombia para hacer la marca para Tokio 2020”.

Y si Valenzuela confirma su buena marca, eso significaría también volver a tener el financiamiento de Chiledeportes, beneficio que en un momento dejó de percibir, al retirarse temporalmente de la disciplina.

En este contexto, Opazo agradeció el apoyo recibido por la seremia de Deportes de la región de Antofagasta; al camping de Extracción, lugar donde SE alojan y a la asociación atlética, por abrir un espacio de encuentro entre los atletas. “Es agradable ir a un lugar y sentirse apoyado”, afirmó.

No solo infraestructura y gimnasios

En otro plano, el entrenador del Coch destacó la posibilidad de la construcción de entrenamiento en altura en Calama. “Para mí, un centro de entrenamiento es un lugar donde haya personas que puedan dirigir a los niños. No solo se trata de infraestructura y gimnasios, sino donde haya personas capacitadas para dirigirlos y encausarlos. Para decirles, oye, tú puedes vivir del atletismo; y alguien va a decir, estás loco. Bueno, yo lo hice. Formé de cero a Erika Olivera y ella se ganó la vida durante 25 años haciendo deporte y no otra cosa”, ejemplificó.

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