COVID-19: enfermero relata la dura realidad que vive día a día la primera línea de la salud en Calama

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Crédito: agencia AP

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La pandemia del coronavirus que se vive hoy en Calama ha obligado a muchos de los trabajadores de área de la salud a mantenerse en sacrificados turnos en primera línea para salvar la vida a los pacientes que se encuentran contagiados o que llegan a los distintos recintos médicos con sospecha de COVID-19.

Esto ocurre en los hospitales de la red pública y también en recintos ligados a alguna mutualidad en la ciudad.

Uno de ellos es Sebastián (29), nacido en Calama, quien es enfermero docente y lleva 7 años trabajando con pacientes en un edificio ubicado en el sector norte de la capital de la provincia El Loa.

Reconoce que si bien los pacientes que recibe habitualmente son trabajadores que ingresan por accidentes laborales, hoy el 80% de los enfermos que llega al recinto van por sospecha o sintomatología de coronavirus.

Desde el inicio de la pandemia, ¿Cómo se ha visto afectada la carga de trabajo en Urgencia?

Ha aumentado bastante. Habitualmente atendemos accidentes de trabajo y de trayecto, además de las enfermedades profesionales, pero ahora cuando existe sospecha de coronavirus desde el origen laboral, las empresas y los trabajadores consultan para saber si se les debe tomar o no la prueba de reacción en cadena de la Polimerasa (PCR), para comenzar la cuarentena respectiva. Me atrevo a decir que el aumento de trabajo es prácticamente el doble. La cantidad de pacientes que atendemos diariamente es variable, pero en promedio prestamos servicio a unos 10 accidentados y entre 20 a 30 casos con sospecha de COVID-19 al día. Y los días inhábiles, como los fines de semana, esa cantidad aumenta.

¿Cuáles son las medidas de seguridad sanitarias con los pacientes?

Son las que establece el Ministerio de Salud (Minsal). Toda persona debe llegar a la agencia con su salvoconducto. Además tiene que estar citada por la institución porque de lo contrario no podrá ingresar. Se le exige el uso de mascarilla, también hacemos toma de la temperatura, se le realiza una encuesta de síntomas respiratorios y al momento de ingresar se sanitizan sus manos con alcohol gel. Además estamos implementando una especie de filtro para que no se encuentren más de 20 personas dentro del recinto, y cada cierto tiempo se hace limpieza con amonio cuaternario o con agentes desinfectantes para la superficie.

Como profesional, ¿Cuál es su visión del paciente que ingresa a este recinto de salud con sospecha de COVID-19?

Nosotros nos encontramos con varios trabajadores que temen principalmente perder su fuente de ingresos. La mayoría afortunadamente no piensa que se va a morir, y eso es positivo porque hay que mirar las enfermedades con optimismo. Pero la empresa a veces asusta al trabajador o ellos quedan con ese sentimiento de angustia. La mayoría son pacientes que no viven en Calama y tienen que cumplir su cuarentena aquí, con el miedo de que, si llegan a fallecer, lo harán solos y lejos de su familia. Es igual de fuerte para nosotros como para ellos e intentamos no mostrar nuestra ansiedad o angustia para que la persona se pueda ir tranquila y entienda que, si bien la cuarentena es difícil, al final es un bien para todos.

¿Cómo es el trato que recibe el personal médico por parte de las personas que acuden al recinto de salud?

La verdad es que se viven dos situaciones, ya que hay personas que están muy agradecidas y entienden que los procesos están más lentos, que uno está un poco más cansado y que quizá la velocidad de atención no va a ser la de siempre debido a todo el estrés o colapso que está sufriendo el sistema. Y luego está la parte más complicada, en donde el paciente piensa y siente que es el único enfermo, que él debe tener prioridad sobre otros, y no se preguntan si es que hay otra persona más grave que ellos.

¿Se están impartiendo terapias para el estrés laboral?

Si, para esta terapia nuestra institución tiene un equipo de psicólogos que trabajan a nivel nacional a través de telemedicina. Nosotros podemos solicitar una atención, se coordina vía telefónica, y la sesión puede ser por teléfono o video llamada. En esta instancia es donde se hacen las contenciones en caso de que nos encontremos con estrés laboral. Esta opción también corre para trabajadores afiliados a nuestra institución.

¿Cómo se mantienen estables psicológicamente?

Nosotros nunca paramos, estamos a merced de lo que suceda en el día, y siempre disponible durante el turno para que llegue cualquier paciente. Lo que nos ayuda es que al iniciar y terminar la jornada nos reunimos y nos preguntamos cómo estamos. Otra de las medidas es hacer lo posible por no leer noticias ni estar muy pendientes de lo que sucede a nivel nacional, porque sabemos y vivimos la realidad que existe hoy en Chile y sobre todo en Calama. Es suficiente con lo que vemos todos los días en el trabajo.

Como funcionario de la salud, ¿Cómo maneja la carga emocional, física y mental que conlleva atender pacientes en una pandemia?

Siendo honesto, es bastante cansado. Nosotros intentamos hacer lo mejor para que nuestros pacientes evolucionen, así como también para no contagiarnos y no llevarnos la enfermedad a la casa, porque la mayoría de los funcionarios somos personas jóvenes y sin enfermedades de base, pero en nuestras casas muchas veces viven personas mayores, niños o embarazadas que pueden tener más riesgo al momento de contagiarse con este virus. La verdad es que ese es nuestro mayor temor.

Nunca dejamos de lado al paciente, no podemos dejar de trabajar porque somos personal indispensable y no podemos permitir que siga disminuyendo la cantidad de gente que atiende a los enfermos, entonces vivimos con temor constantemente.

También hay un sentimiento más amargo, porque sentimos que la ciudadanía no se está cuidando y no está siendo empática con el personal de la salud o con la gente que continúa trabajando en cuarentena, y en esto incluyo al personal de limpieza que se expone al sacar la basura, Carabineros, la Fuerza Aérea o personal de la Municipalidad. Todos se están sacrificando para que la población esté lo mejor posible y no haya más contagios. Pero, lamentablemente, existe un porcentaje de ciudadanos que no entiende y eso nos agobia e, incluso, llegamos a dudar si todo el esfuerzo que estamos haciendo es valorado por los demás. Sin embargo la vocación es lo que nos hace seguir adelante, que trabajemos con una sonrisa y con todas las medidas necesarias para no contagiarnos. De esta manera podremos continuar brindando cuidado a los pacientes.

Finalmente, el profesional aclaró a si un accidente en el teletrabajo está considerado en las leyes laborales. “Es importante que se entienda que los accidentes en modalidad de teletrabajo si son considerados como accidentes laborales, es una medida que está cubierta por la ley 16744, pero también existe la ley 21220, la cual establece bajo que marco legal se puede acoger una enfermedad o accidente dentro del teletrabajo. Básicamente, se aclara que toda eventualidad relacionada con el trabajo está cubierta por esta ley, pero actualmente con el teletrabajo se hace una investigación del suceso para determinar si lo ocurrido entra o no en vigencia”.

Por: Priscila Cortés, periodista

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