Comunidad de Ollagüe recupera historia de las azufreras junto a El Abra y Universidad de Antofagasta

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A la comunidad quechua de Ollagüe le preocupa que su historia se pierda con el paso del tiempo y esta fue una de las razones que motivó la investigación sobre la explotación del azufre y su vinculación con el ferrocarril en la Provincia de El Loa, realizada a través del Fondo Patrimonial que lidera Minera El Abra, filial de Freeport-McMoRan.

Se trata del proyecto, “Tren del Azufre y sus estaciones” que está en plena etapa de levantamiento de información bibliográfica y desde la oralidad de quienes vivieron y trabajaron en las azufreras aledañas a Ollagüe y en las estaciones férreas, proceso de investigación a cargo del equipo ejecutor de la Universidad de Antofagasta con apoyo de la Fundación Cultural de Ollagüe.

Con el objetivo de reconstruir la historia de los 300 kilómetros lineales de vía férrea que conectaban estaciones como Ceres, Conchi, Ollagüe y Ujina, para transportar el azufre desde centros productivos de Amincha y Polán, entre otros, se han realizado diversas visitas a terreno.

En estas se han realizado registros fotográficos y audiovisuales de campamentos abandonados, pulperías, casinos o “ranchos”, casas de supervisores y dependencias para solteros, además de los centros de pago, de procesamiento y acopio de azufre, la mayoría saqueadas.

Rubén Funes, Presidente de Minera El Abra, destacó que “la investigación busca también ser un apoyo para los planes de desarrollo en turismo de intereses especiales en la comuna de Ollagüe y sus alrededores. Esto lo hacemos a través del catastro, descripción, evaluación y difusión de los recursos históricos naturales y culturales de los yacimientos azufreros y estaciones de ferrocarril, que permitan generar una propuesta de circuito turístico”.

María Salinas Sánchez, Presidenta de la Fundación Cultural de Ollagüe, explicó que el proyecto se priorizó “porque es una forma de rescatar algo que ya no está, el azufre no se va a trabajar nunca más. El campamento esta allí, la gente adulta se nos está muriendo y esto es una forma de preservar algo que para nosotros tiene mucho sentimiento”.

La comunidad como protagonista

Los recorridos dan cuenta de toda una historia que merece ser investigada y contada, pero que, paradojalmente, “no es muy conocida, tampoco muy estudiada por los historiadores y la bibliografía es escasa”, señala Julio Cruz, arqueólogo y coordinador general del proyecto de la Universidad de Antofagasta.

El académico plantea que esta escasez de material ha significado recurrir a la oralidad como estrategia para recrear la historia. “El testimonio vivo de aquellos que tuvieron participación no sólo en el tema ferroviario o la explotación del azufre, sino también en su forma de vida, por cuanto aquí había pueblos completos, campamentos, que acogieron a estas personas y muchas de ellas todavía están vivas”, explicó Cruz.

Cada avance es informado a la comunidad por el equipo, Agustín Llagostera, doctor en ciencias antropológicas y parte de los investigadores, señala que “lo más importante en cuanto al rescate es tratar de entender la vida de la gente que vivió en estos lugares, con un clima extremo, sobre los 4 mil metros de altura. Una vida dura y sacrificada que no es conocida y es importante rescatar”.

Una persona que puede hablar con propiedad de cómo fue esa vida dura en las azufreras, es Eugenio González Quispe, 86 años, uno de los testimonios vivos y guías en terreno. “De niño partí trabajando como ayudante del fogonero que atendía la caldera. Había que mantener la presión para poder fundir el azufre. Después acarreé llareta, porque el azufre se procesaba con la llareta”.

Carmen Achu Colque, encargada del museo del pueblo, comentó que “tiene guardadas mucha historia en el corazón, pero es bueno que los jóvenes conozcan la historia del pueblo y no se queden sólo en los antiguos, ojalá llegue a los liceos, las escuelas a todas partes”.

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